JAVIER MADERUELO

“Espacios de color sin límites”. El País. Babelia. Diciembre de 1994.

Galeria Barcena & Cia. Fernando VI, 13. Madrid Desde el 15 de diciembre.

En estos años aparentemente confusos, en los que conviven diferentes tendencias artísticas en flagrante contradicción, parece emerger un cierto tipo de abstracción de corte lirico que está siendo protagonizada por una generación de nuevos pintores que, apoyandose en la fuerza y la osadía de su juventud, están presentando una renovada via al arte de la pintura, insuflándole una bocanada de aire fresco y proporcionandonos, a la vez, un retorno al placer de la pintura. La galería Barcena está exhibiendo los cuadros de algunos de estos artistas; ahora le toca at turno a Patricia H. Azcrate (Madrid. 1959), que sale así de un casi anonimato al mostrar unos cuadros muy expansivos que se caracterizan por representar espacios sin límite elaborados con unos colores muy matizados y luminosos.
Sutileza
Se trata de una pintura muy preciosista en la factura en la que el color fluye mansamente por el lienzo recreando unos espacios sin centro ni distancias, sobre los que flotan los acontecimientos pictóricos sin aparente tensión. Son obras amables, de rara sutileza, que denotan una dosis de nihilismo que se intuye como alegoría de un placer destensado y casto. En estas obras, la pintura invade el cuadro con libertad, sin más límites que la propia fisicidad del lienzo, que se convierte en una ventana que recorta un caos amable, una promesa feliz de otro horizonte: tal vez, de un mundo sonado e inalcanzable.
En general. los cuadros son sugerentes, denotan una escuela y un amplio repertorio de recursos plásticos, pero, como es lógico en las obras de juventud, adolecen de la madurez necesaria para contener esos recursos y los cuadros se desparraman. En Patricia H. Azcarate se denota una prisa por contar. por enseñar su mundo plástico. intentado demostrar la amplitud de su repertorio de medios. pero el ímpetu no canalizado ha conducido a configurar una colección de cuadros muy desiguales, cada uno con un cierto interés en sí mismo, pero que no logran cuajar un conjunto coherente. Sin embargo. este puede ser un problema menor si es subsanado al ir cargando la pintora las alforjas de la experiencia y depurando sus recursos plásticos y su repertorio pictórico.